viernes, 28 de diciembre de 2012
Por fin mueres, Año Viejo
Por fin mueres, Año Viejo, y entre estertores de crisis y sinsentidos te despides. En tu agonía aún te atreves a festejar y te atragantas con las doce uvas que te ven marchar. Año Viejo, nada bueno dejas salvo puñados de desamparados esperando tu último aliento. Y cuando caigas, vítores resonarán por doquier esperando al Año Nuevo que está al llegar.
Flor de Pascua.
Hoy me he perdido en la inmensidad escarlata de una hoja de flor de Pascua. He trepado por sus ramitas para alcanzar la más alta cumbre y desde allí tirarme por el tobogán carmesí entre carcajadas y saltar las nervaduras como si de una carrera de obstáculos se tratara. Hoy he visto abrirse sus capullos de grana al sol de Adviento y al hacerlo mis pupilas se han vuelto de sangre. ¡Qué bonita es la Flor de Pascua que destella rojo como hace Marte!
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Hoy he soñado...
Hoy he soñado gatos que se evaporan, globos de color noche entrada, ratoncillos bigotudos montados en zapatos alados, palabras envueltas en papel de caramelo, besos con sabor a piña, pompas de jabón que bailan al compás de una brisa azucarada y van directas a morir en las nubes de algodón, acebos sostenidos por luciérnagas vestidas con lentejuelas y a sus pies ranas cantoras que patinan por la consistente superficie del arroyo de mazapán.
martes, 4 de diciembre de 2012
El renacer que esperaba.
LLevaba tiempo ausente, tratando de asentar mi vida y reubicarme después de tanto desorden, tanto caos, tantos sentimientos confusos. Al fin parece que las aguas han vuelto a su cauce y que he vuelto a encontrar en mi interior la fuente de inagotable energía que necesito para seguir adelante. He aprendido mucho en todo este tiempo y me siento orgullosa de poder volver a esa felicidad que tenía un poco olvidada. Es maravilloso ver cómo después de una caída de la que crees que no te vas a recuperar, te levantas magullada pero con más experiencia y ganas de no volver a tropezar con la misma piedra y de proseguir el camino con la vista fija en el brillante horizonte. Mi nueva vida empieza hoy.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Sólo para ti, que me conoces.
Escribo esto sólo para ti. Sabes perfectamente que va para ti porque me conoces. Eres muy especial para mí y te quiero tanto que se me ha ido de las manos la situación. Ya te echo de menos pero he de intentar no hacernos daño. Se me ha hecho duro hoy, sabía que lo iba a ser, pero supongo que el tiempo lo curará o al menos procuraré poner de mi parte para evitar que se descarrile algo que no quiero terminar contigo. Te repito que me tienes para todo, siempre. Pero me duele ya hasta lo más mínimo y eso no es buena señal. Sólo es indicativo de que he vuelto a cometer un error y que no nos lo merecemos. No quiero complicarle la existencia a nadie y menos a ti. Sólo quiero que seas feliz y, si es posible, ser feliz yo también. Siento mucho haber llegado a este punto porque te echo en falta desde la despedida pero creo que va a ser lo mejor para no sufrir más por algo que me he vuelto a inventar en mi universo paralelo del mundo de yupi. No te preocupes por nada, estoy bien. Un poco vacía sin ti pero bien, o al menos tratando de convencerme de que esto es lo que hay que hacer y que ya vendrán tiempos mejores. No borro nada contigo ni borraré lo que venga. No he dejado de quererte ni lo dejaré de hacer,(hoy me he dado cuenta) pero aprenderé a que no me duelan ciertas cosas y por eso opto por la distancia. Quizá sea una equivocación, quizá no cumpla mi firme propósito de no aparecer porque ya deseo volver a ti. Pero bueno, quizá sea lo más sano relajar un poco el ritmo. No obstante quiero que sepas que no dejo de quererte pero ahora te querré sin hacer ruido, desde el silencio.
Te quiero mucho.
Tu Anita.
Te quiero mucho.
Tu Anita.
martes, 9 de octubre de 2012
Y aún con tantas letras.
Llevo tiempo guardándome las palabras para así poder un día abrir de par en par las puertas y dejarlas salir en tropel, en estampida feroz sintiendo desde mis entrañas hasta la punta de los dedos miles de pisotadas furiosas en su explosivo recorrido hasta el papel virtual éste en el que escribo y al que van cincelando al clavársele en la blancura del espacio vacío. LLevo días alimentándome de sopas de letras para tenerlas todas dispuestas para encajar en el puzzle de sentimientos que me asolan desde los últimos tiempos. Y aún con tantas letras me cuesta explicarme, me cuesta poner letrero a tantas ideas, tantas sorpresas, tanta alegría, tanto dolor. Quizá deba probar a poner más silencios en mi vida. Silencio a todo. Quizá de esa manera logre encontrar las palabras adecuadas.
miércoles, 3 de octubre de 2012
¿Qué pasará?
¿Qué pasará cuando no tengamos nada más que decirnos? ¿Qué pasará cuando la emoción de las primeras veces contigo desaparezca? ¿Qué pasará cuando despertemos todas las mañanas juntos para afrontar un día corriente? ¿Qué pasará cuando la rutina nos envuelva los semblantes en una nebulosa de apatía? ¿Qué pasará cuando dejemos de vernos como nos vemos ahora? ¿Qué pasará cuando dejemos de tener tiempo para cuidar nuestro amor? ¿Qué pasará cuando el tiempo borre las sensaciones que nos dio en el pasado? ¿Qué pasará cuando nos apoltronemos en el sofá al final de una jornada agotadora sin dirigirnos a penas la mirada? ¿Qué pasará cuando el eco de nuestro amor eterno se disuelva frágil en las ráfagas de viento? ¿Qué pasará cuando dejes de trepar a mi balcón y yo de susurrar tu nombre en la noche? ¿Qué pasará cuando ya no queden más ganas? ¿Qué pasará cuando dejemos de grabar nuestros nombres entrelazados en las cortezas de los árboles y de pintarlos a cada paso que demos en la calle o en cada vagón de metro en que nos refugiemos de todo? ¿Qué pasará cuando dejemos de hacer lo posible por vernos y estar juntos? ¿Qué pasará cuando un paseo cogidos de la mano quede relegado a un hermoso recuerdo? ¿Qué pasará cuando dejes de tener tiempo para dibujar mi retrato de todas las formas posibles? ¿Qué pasará cuando dejemos de escribirnos? ¿Qué pasará cuando todo eso se acabe?
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