viernes, 14 de septiembre de 2012

Escrito desde el pozo.

Qué raro se me hace escribir desde el fondo del pozo, desde la más inextricable oscuridad, desde las entrañas del dolor, haciendo ese esfuerzo incomprensible por que las palabras logren llegar a la superficie, hasta ti. Sin embargo ahí estoy, malherida, muerta de hambre y con los fantasmas del pasado como única compañía. No me quedan fuerzas para dejarme las uñas clavadas a la piedra, ni la voz en el vacío. Sólo me queda abandonarme a ese extraño sueño que me va venciendo poco a poco, ése que aparece como única solución, la única cuerda salvadora en la nada. Me invade muy despacio la oscuridad por la boca y se engancha a la lengua tirando de ella haciéndome vomitar todo el odio para luego seguir colonizando también los pulmones, llenándolos de negro paralizante, para después llegar veloz a mis brazos, mis piernas, dejándolos inertes, incapaces de responder a la mínima orden de movimiento. Se acabó. Todo, todo se acabó y yo también.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Quizá entonces y sólo entonces deje de escribir.

He pensado muchas veces si me merece la pena escribir tanto, si no sería mejor reservarme para mí ciertos pensamientos, en vez de desnudar el alma en un forcejeo continuo con mi propia intimidad, si no sería más profesional buscar la calidad en vez de la cantidad... Pero también me he dicho: entre tanta basura algún día podría aparecer la piedra preciosa que tanto deseas, ésa que se te escapa, ésa que permanece oculta entre la maraña de los pensamientos caóticos y que, al final, por un desliz fugaz y genial del cerebro, ha querido aparecer entre tanta palabrería absurda, tanta fruslería. Quizá con ella fuera de mí sea yo capaz de abandonar su búsqueda ansiosa, esa caza furtiva en la que me embarqué hace tiempo como si de ello dependiera mi vida y que no he querido ni podido abandonar. Quizá entonces y sólo entonces deje de escribir. Pues quizá sea ésa la razón de todo. Quizá escriba para encontrar esa joya, quizá nunca la encuentre. No resulta nada descabellado pensar que pudiera aparecer burlona bailando en mi último suspiro, y que en ese postrero hálito la encuentre por fin... Sólo entonces, repito sólo entonces dejaré de escribir.

Amor de verano gallego.

Me pillaste en pleno esplendor de la genial edad del pavo y probablemente ésa sea la razón por la que pareces haberte grabado a fuego en mi memoria. Fuiste lo mejor que me pasó en ese viaje a Galicia que aún recuerdo como si no hubiera otro tiempo mejor en mi vida. Las páginas de mi diario de adolescente escrito entre bellos eucaliptos estaban llenas de ti. Tú por todas partes. Tú a todas horas. Tú a escasos metros, al otro lado de la pared de la habitación de aquella casa rural de espíritu algo desvencijado. Tú sin saberlo eras el visitante más especial de mis sueños aún atenuados por la inocencia radical de la reciente niñez. Pero un abismo de años nos separaba y probablemente muchas otras cosas que habrían hecho imposible mi mayor deseo.
Aún hoy leo las páginas de ese diario de corazones y tonos pastel que reposa sobre mi mesilla para empaparme de tu recuerdo. Me gustaría que supieras que aún pienso en ti y que confío en volver a verte algún día y bañarme en la esencia de aquellos días de verano junto a ti.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Fierecilla mía

Qué difícil resulta dominar la tempestad, las corrientes marinas, los caprichos del destino, la voluntad de la Parca, las colisiones estelares en el firmamento, los ciclos lunares, las leyes naturales... Pero tampoco es fácil, fierecilla mía, dominar el color de tus pupilas, tus manos cuando me acaricias, la intensidad de tus besos crepusculares, ese escalofrío al envolvente sonido de tu voz... Lo increíblemente difícil es, fierecilla mía, lo creas o no dominar este loco corazón desbocado que te ama.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Qué patético es quererte pero te amo.

Qué patético es quererte y ni siquiera tenerte cerca. Qué horrible pesadilla es temer por ti a cada instante y en la distancia. Qué triste es amarte sin remedio, sin marcha atrás, sabiendo que no habrá la más mínima reciprocidad. Qué triste es encontrarme pensando en ti a todas horas arriesgando mi equilibrio. Porque nada me protege del sufrimiento que me golpea cuando salgo de mi burbuja de cristal para aferrarme a un momento contigo. Nada frena el batacazo. Nada me previene cuando el corazón se desboca. Y tú lo has conseguido. Has conseguido volver loco al mío. Hacerlo trotar de alegría cuando te atisbo en el horizonte. Me has hecho perder la cabeza. Me has arrancado de todo cuanto me aferra a esta tierra para clavarme a ti con todas las consecuencias. Te amo sin remedio, sin red, sin cura, sin salvavidas, sin vacuna. Te amo enteramente y al amarte salto al vacío desgarrándome la piel con las aristas de tus rechazos. Qué patético es quererte, pero te amo.

Encarcelada.

¿Cómo puedo escapar de tanta desesperación, de tanta confusión, de tanta desorientación dentro de mí si ni siquiera soy capaz de seguir firmemente mis propios criterios? ¿Cómo puedo dejar de esconderme y tomar la iniciativa? ¿Cómo puedo hacer frente al dolor sin que me consuma hasta reducirme a la mínima expresión de mí misma? ¿Cómo puedo encontrar el camino? ¿Dónde se halla la solución de los problemas? ¿Dónde busco si todo parece indicar que sólo el tiempo decidirá? ¿No hay más camino que el del tiempo? Me niego a pensar que no hay nada que yo pueda hacer para recuperar lo que fue, lo que fuimos. Me niego a aceptar que esto es todo a lo que hemos quedado reducidos. Me niego a resignarme a esta extraña sensación que me hace querer ser lo que no soy, buscar mil caras para una misma persona, tan frágil e insignificante como cualquier otra, que se enfada cuando muestra su verdadero yo por no ser aquello que espera ser, por verse encerrada en una vida que se le echa encima, que le supera, para la que no está preparada, que la paraliza cuando las cosas se ponen difíciles. El pasado se me ha escapado del todo y ha dado lugar a un extraño punto en el presente que no acabo de asimilar. Todo parece pasar a mi alrededor y yo sin embargo vivo impasible, en un continuo sufrimiento, encarcelada por mí misma en mis propios miedos, mis flaquezas dejándome dominar por ellos que parecen tomar forma de horribles pesadillas que me atormentan incluso despierta.

Sólo sé que no puedo seguir así. Quiero poder vivir tranquila conmigo misma. En paz. Disfrutar de la existencia y no convertirla en una meta sino en un proceso.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿Es lógico?

¿Es lógico que te desee tanto? ¿Es mínimamente razonable que sienta todo esto por ti? ¿Por qué no puedo evitar esto que me provocas? ¿Por qué no reacciono cuando me quema tu recuerdo en vez de arder contigo también? ¿Por qué ya no hay orden en mi vida sino una vorágine de sentimientos encontrados? ¿Por qué todo me lleva a ti? ¿Por qué me atraes sin remedio? ¿Por qué no existe cura para tanta confusión? ¿Por qué te necesito tanto, te odio tanto, te amo tanto? ¿Por qué?