domingo, 5 de febrero de 2017
Creo que me estoy enamorando.
Creo que me estoy enamorando. Sí. De ti que lees mis líneas y a través de ellas me conoces mejor que nadie. De ti, incorpóreo para mí, mientras escribo con la devoción de la amante esperando que te enganches a mí y que las palabras nos atrapen como la adicción al buen sexo nocturno y mudo. Creo que me estoy enamorando de la avidez de tus ojos, de cómo absorbes cada palabra que dejo caer ante ti para que la recojas y al devolvérmela nos encontremos las miradas y nos sobren las palabras y acabemos teniendo sexo nocturno y mudo. Escribo para ti con desenfreno, con deseo, con ira, con lujuria, con amor, por amor. Creo que me estoy enamorando de tus pupilas saltarinas, de tu mente inquieta, de tu silencio sagrado para leerme en un rincón, la luz apagada, el corazón galopante. Éste es nuestro tesoro. Nuestro momento. Tú y yo. ¿Te das cuenta? Te hablo a ti, al otro lado, sin tapujos, directa a lo más privado. Sabiendo que en este instante te estás preguntando si de veras me estoy dirigiendo a ti. Convéncete y concédeme más ratos como éste. Y piensa en mí. Piensa en cómo soy, en quién te escribe con la devoción de la amante entregada en cuerpo y alma, que se desangra con cada palabra y con cada suspiro. Porque soy yo quién te escribe. No te daré datos innecesarios. Sólo imagíname. Y encuéntrate conmigo al final de estas letras. Vuela conmigo. Sueña conmigo. Quédate conmigo un instante más. Llévame contigo hasta la próxima vez. Hazme eterna.
martes, 6 de diciembre de 2016
A quién conoció lo peor de mí.
Tengo la sensación de que viviste la peor parte de mí y sólo puedo desear que me hubieras conocido ahora. No es que sea mucho mejor.., simplemente diferente a lo que encontraste entonces, de eso estoy segura. Conociste mis mayores errores, ésos que cometía a cada paso que daba, por inseguridad, por temor, por vergüenza, por mi infantilismo, por perseguir unos sueños demasiado etéreos... Conociste, si es que se pueda decir que te atrevieras a hacerlo, la más inconsistente de las versiones previas a la forma definitiva, a la oruga. Quizá me hubieras logrado comprender si hubieras visto el resultado de mi transformación. Quizá incluso me hubieras querido un poco más. ¿Quién sabe? De verdad me torturo al pensar que eso te pudo hacer huir, no aguantar hasta el final, o incluso repudiarme. Quizá y sólo quizá, de haber sido un poco paciente podrías haber encontrado las razones, los frutos de tu espera. Te hubiera regalado la visión de mi nuevo yo reflejado en una bola de cristal si eso te hubiera sido suficiente razón para quedarte. Quizá y sólo quizá tuviste que irte para que yo pudiera ser quién digo que soy. No sé si debo darte las gracias o arrancarme el corazón cada vez que te pienso.
sábado, 19 de noviembre de 2016
Dama por dama.
Eran dos damas o eso se comentaba. Sucedía siempre, como cuando chocan dos portentosas y ancestrales fuerzas opuestas enfrentadas en batalla. Entre gritos de guerra e improperios se tiraban de sus hermosos cabellos reales, se arrancaban las relucientes coronas, se arañaban las nobles caras, se sacaban a bocados botones y lazos... Eran demasiado orgullosas y ninguna quería admitir la derrota en el campo de batalla, pero el juego era el juego y estaban dispuestas a todo por su Rey.
Esto era lo que la pequeña Ana imaginaba cuando su padre cambiaba dama por dama concentrado ante el tablero de ajedrez que le absorbía los sesos.
Esto era lo que la pequeña Ana imaginaba cuando su padre cambiaba dama por dama concentrado ante el tablero de ajedrez que le absorbía los sesos.
domingo, 13 de noviembre de 2016
Hoy he soñado...
Aquellos seres lanzaban un extraño grito desesperado como si se tratara del lamento por la muerte de su comandante, caído en aquella batalla de seres infernales. Entonces se elevaron en el aire creando una columna oscura de cuerpos rabiosos. Aquel vórtice, que cada vez cogía más y más altura, parecía absorber toda la energía y era cuestión de tiempo que se desatara la tempestad. Los chillidos de las criaturas y el batir enfurecido de sus alas enmudeció por un tiempo, era el ojo del huracán. Aquella marabunta tomó poco a poco la forma incompleta de un único y titánico ser con poderosos brazos que se extendían torpemente en el aire cerrando los puños en señal de ira. La energía que acumulaban esos seres empezaba a materializarse en algo muy luminoso, una especie de rayo contenido. Entonces el enorme gigante agarró ese rayo de luz con su mano y lo lanzó directamente hacia la tierra con una fuerza indescriptible. Aquello tenía una explicación. No iba dirigido a la tierra sin más. No. Aquel rayo impactaría directamente contra el cuerpo inerte del comandante con el fin de resucitarlo.
miércoles, 12 de octubre de 2016
lunes, 19 de septiembre de 2016
Una noche sin luna.
El pequeño Celián, en cuyas pupilas chisporroteaban las llamas que bailaban en el centro de aquella fiesta celta, se frotó los ojos para ahuyentar el cansancio. Su madre y las otras mujeres bailaban ante las lascivas miradas de los hombres del clan.., pero Celián no era consciente de aquello, por supuesto. Había tratado de llorar para conseguir captar la atención de su madre, pero había demasiado ruido. Como siempre. El clan de Celián era conocido por sus frecuentes celebraciones nocturnas, ruidosas y excesivas y no eran pocas las veces en que se sumaban otros clanes para entablar lazos de sangre o por intereses puramente comerciales. Y él era un niño tranquilo, muy observador. Decían que tenía alma de druida, pero él no sabía qué era eso. Tenía sueño así que decidió abandonarse a aquella sensación de párpados pesados y bostezos regulares, sobre esas pieles de vaca lanuda tan cómodas en las que su madre le había sentado. Entonces una suave brisa le acarició el rostro y sintió que el sueño desaparecía poco a poco. Miró al cielo nocturno y algo le extrañó. No había Luna. Había desaparecido. Debería estar en lo alto, alumbrándoles como todas las noches, como le contaba su madre. La Luna les protegía. Les susurraba sueños y velaba por ellos hasta la salida del Sol. Su ausencia le inquietó. Así que escudriñó en los alrededores. Quizá la Luna, como era tan pesada, se había caído de su sitio. Quizá las nubes no habían podido sostenerla en aquel techo estrellado. Entonces a lo lejos, a la entrada del Gran Bosque Sagrado de Névet, un destello captó su atención cortándole el hilo de sus pensamientos infantiles. De ese mismo lugar salió una figura envuelta en una capa oscura como la misma noche. Celián se asustó pero la figura alzó un poco la cabeza y así el niño comprendió y descubrió, bajo la amplia capucha, la cara oculta de la Luna, que sin duda era curiosa, sintiendo cómo volvían a cerrársele los ojos irremediablemente.
jueves, 18 de agosto de 2016
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