jueves, 14 de noviembre de 2013
Si tú supieras...
Si tú supieras lo feliz que fui esa mañana en la que te acercaste donde yo estaba calentando la voz frente al equipo de música y te pusiste a imitar a Elly Ameling con esos gorgoritos tan graciosos... Si tú supieras que es así como te quiero: bromista, con ganas de reirte del mundo y de los batacazos de la vida. Si tú supieras que es así como te declaras vencedor absoluto a pesar de las malas nuevas, los malos tiempos y que es así como nos haces felices a los que estamos contigo a las duras y a las maduras... Si tú supieras que con una risa tuya me das años de vida y nuevas razones para luchar sin perder la esperanza.., si lo supieras quizá lucharías contra ti mismo y tus demonios con renovada energía y por fin elegirías el camino que todos deseamos para ti que no es otro que el de la felicidad.
jueves, 7 de noviembre de 2013
En el claro del bosque.
En el claro del bosque de eucaliptos le declaró su amor a la luz de la luna. Por fin se había atrevido el buen caballero a poner palabras a su sentir. Por fin podrían mirarse a los ojos y decirse su verdad con tiernas miradas. Por fin serían uno del otro y a pesar de lo que dijeran y sus palabras de amor quedarían encerradas para siempre en eternos testigos de eucalipto.
Con el otoño...
Con el otoño llega un sentimiento de nostalgia, una necesidad de mirar por el ventanal y ver cómo las hojas se despegan de las ramas, cada vez más desnudas, y se pierden en montañas de más como ellas que han bailado frenéticamente hasta acabar alfombrando el suelo. Me divierte ver a los niños jugar con las hojas, bailar entre el marrón y el verde y reir al crujirlas con sus pisotadas de enanitos adorables. Me gusta el otoño. Me gusta amodorrarme bajo la manta con mi gatita enroscada en el regazo. Me gusta el otoño, es un auténtico gustazo.
jueves, 24 de octubre de 2013
Cleo.
A Cleopatra no le gustaba nada su nombre. Para una chica de quince años le quedaba muy grande un nombre de faraona así que ella se presentaba siempre como Cleo. Así le gustaba más y se evitaba las típicas risitas irritantes que tanto la repateaban.
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