sábado, 15 de septiembre de 2012

Exactamente tú.

No quiero a nadie que no se parezca exactamente a ti. No quiero a nadie más que a ti y a tu peculiar forma de decirme “te quiero”. No quiero toparme con nadie más en esta vida que contigo. No quiero hacer otra cosa más que enamorarme una y otra vez de ti. Eres irrepetible y quiero más de eso que sólo tú me das. No quiero nada distinto porque lo que quiero eres EXACTAMENTE TÚ.

Con cariño, de tu hija.

Hoy he sonreído un poco al verte cantar junto a mamá. Si supieras lo feliz que me hace oírte, ver que pones todo tu empeño porque salga adelante el proyecto de coro para la boda de nuestros amigos. Creo que mamá también ha notado un pequeño cambio en ti, una reminiscencia de lo que fuiste y que habías dejado morir por la maldita depresión. Quizá no haya entendido del todo qué te pasa, qué te ha llevado a semejante situación, pero sé que no es tu estilo, que tú eres el optimismo en persona, la alegría de la huerta. Sólo espero que algún día puedas escapar de esto que te consume, y que nos liberes a todos de este bruma de nostalgia y desilusión. Danos tu presente y vívelo como solías hacer, con esa sonrisa tan grande que irradiaba energía vital por doquier. Nada es lo mismo sin ti. Eres el motor, el que tira de las emociones de todos nosotros. No nos acostumbramos a tener que tirar de ti. Por favor, sal de esto, te necesitamos como antes. Los políticos, el trabajo, los problemas familiares.., no merecen quitarte la ilusión, tu vida. Vuelve con nosotras y sé el que eras.

Con cariño,

De tu hija.

viernes, 14 de septiembre de 2012

He estado pensando en ti.

He estado pensando y no puedo evitar echarte de menos. Entraste en mi vida sin previo aviso y fuiste una bendición, me diste algo que ahora sólo quiero contigo, y siempre te estaré agradecida. Me has dado los mejores ratos de mi presente (ojalá te hubiera conocido antes)y, cuando por razones que sólo conoce el destino desapareces, se me parte el alma. Te echo de menos.

Una noche preciosa ¿no crees?

Es una noche preciosa ¿no crees? Aquí tumbados los dos, cubiertos con las sábanas estrelladas del firmamento, juntitos, como si de un sueño de esos edulcorados míos se tratara. Y se está tan bien que no podría ni querría estar en ningún sitio distinto, mi amor. Aquí contigo y sólo contigo, muy cerquita de ti, mirándote a los ojos como hago en estos momentos, acariciándote como hago justo ahora, cantándote muy bajito al oído, fundiéndonos en un abrazo y luego un beso y luego otro, y otro, y otro más... Y entonces es cuando digo entre susurros que eres mi momento más especial y que me alegro de haberte tirado aquel café encima, aquel bendito café que nos obligó a cruzarnos en la vida del otro por accidente.

Espíritu Libre.

No podía aguantar aquella situación por más tiempo, la sangre le hervía cada vez que oía esos gritos reverberar en su cabeza, el pulso y la respiración se aceleraban y un aullido se le encajaba en la boca a punto de estallar. Sentía deseos de dejar atrás su viejo mundo, su viejo yo. Pero era consciente de que los recuerdos nunca la abandonarían, sólo podía tratar de aplacarlos, pues nunca aprendería a vivir con ellos. Quizá pudiera alejarlos por un momento si corría más que ellos. Así que cogió su caballo y galopó veloz por aquellos parajes desolados con el viento azotándole la cara, robándole las lágrimas que pertenecían al pasado y transmitiéndole un sentimiento nuevo. Debía luchar, no quedarse atrapada en aquellos gritos, en ese sentimiento mortuorio que la anclaba a una vida que no era la suya. Debía luchar por aquella que por derecho propio le pertenecía. Así se dejó llevar a lomos de su montura escapando del tiempo, sintiéndose un espíritu libre.

En otros labios.

LLevo tiempo buscándote en otros ojos, otros labios, otros abrazos, otras caricias, otros amaneceres enredados entre las sábanas, otros paseos por la arena, pero no soy capaz de encontrarte y tu recuerdo es cada vez más difuso. Ojalá pudiera revivirte, volver a aquel tiempo en el que éramos nuestros, en el que no había otros ojos, otros labios, otros abrazos, otras caricias más que los tuyos. Todo eso lo guardabas para mí, no había más destinatarios que yo y eso me daba la vida. Ahora sin ti estoy vacía, buscando llenar ese profundo abismo que dejaste y que nadie nunca logrará ocupar.

El Sol.

Hoy he visto caer el sol en el cielo rompiendo la tensión superficial del horizonte y he querido bailar en él, meter la punta de los dedos en sus ríos ardientes, bañarme en sus lagos rojos, subirme a un rayo y acariciar tu rostro al amanecer, recoger un pedacito de él y lanzarlo veloz al firmamento alumbrando tus sueños en la noche.