viernes, 2 de diciembre de 2011
Cuando desapareces.
Cuando desapareces soy vacío, cuerpo errante, mar de infelicidad, aullido a la luna. Te busco entre los recuerdos cristalinos de los fugaces momentos que vivimos y me pierdo en un flashback sin fin. Camino divagando entre la neblina de los retazos del recuerdo aferrándome a tus manos fantasmales, a tu cuerpo etéreo, tus ojos lejanos. Te quiero de nuevo aquí conmigo, como antes y sentirte no como un espectro sino como lo que somos hoy.
Jamás.
Jamás dejé de quererte. Jamás renuncié a ti. Jamás te daría la espalda. Jamás dejaría de pensar en ti. Jamás permitiría que cayera el olvido sobre tu recuerdo. Jamás te vendería por un sueño. Jamás dejaría que te fueras sin hacer lo imposible para impedirlo. Jamás me perdería un amanecer en el hueco de tu abrazo. Jamás dejaría de soñarte. Jamás soltaría tu mano. Jamás dejaría de escribirte, cantarte, dibujarte, amarte. Te prometo que haré lo imposible por hacer realidad el condicional. Jamás te diré adiós.
martes, 15 de noviembre de 2011
Volver a escribir. Volver al hogar. A lo seguro.
Ya tenía ganas de volver a escribir con el frenesí que caracteriza al alma atormentada. Quizá escriba por el simple hecho de escuchar las teclas hundirse al ritmo de mis pensamientos. Quizá por eso este escrito no tenga ningún sentido. Quizá sólo me sirva a mí. Tal vez me suponga una ayuda en estos momentos tan indescriptibles emocionalmente. Es probable que se trate del gesto más egoísta por mi parte. Quizá lo haga por despecho. Quizá me sienta tan herida que sólo de esta manera puedo soliviantar tanto dolor, tanta incertidumbre. No lo sé. Seguramente sea ésta otra incursión en lo más profundo de mi ser, en mi parte más primitiva, en ese orgullo que se ha visto lastimado, vapuleado, manipulado. Tanto das tanto te quitan. Es curioso cómo puedes perder todo lo que creías ganado en un abrir y cerrar de ojos sin poder hacer nada. Viendo cómo se derrumba aquello en lo que creías, aquello en lo que tanto empeño pusiste, aquello que regaste con tanto cariño para conservarlo siempre fresco, pleno, vivo. Duele tanto. Es una muerte súbita. Una necesidad de borrar y empezar de nuevo. Ganas de volver a nacer para andarte con más ojo. Quisiera poder gritar mi dolor, mi pérdida, mi desesperación, mi angustia pero sólo puedo escribir. Quiero escribir y no parar nunca. Que sólo el sonido de las teclas me inunde. Nada más. No quiero pensar. No puedo. Ni quiero el silencio. Ese silencio que se solidifica en los oídos y ocupa cada espacio como si de una sustancia volátil se tratara. No me des silencio. Dame música. Algo con lo que me pueda dejar llevar, salir de aquí, volar. Dame lo que me has quitado, tú que te llevaste parte de mi ser.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Toma mi vida.
Te doy mi vida. Tómala es tuya. Cuídala, protégela, consérvala porque es mi bien más preciado, es aquello por lo que lucharía hasta las últimas consecuencias. No la dañes y extrae de ella la energía necesaria para renovar las tuyas propias. No hagas un mal uso de ella porque en seguida se estropearía y no funciona a pilas. Tómala porque confío en ti. Sé cómo cuidas las cosas, siempre te he observado lo delicadamente que tratas todo aquello que te rodea, por eso es tuya. Porque seguro que funciona mejor contigo que conmigo. Toma mi vida, es mi regalo de despedida.
jueves, 8 de septiembre de 2011
La Isla.
La Isla es mi reducto de fantasía. Escapé allí una vez por necesidad de evasión y cometí el gravísimo error de enamorarme de ella perdidamente. Una importante parte de mi alma quedó allí atrapada y ahora sólo quiero retroceder en el tiempo y volver a la isla, perderme en ella, en su arena, sus aguas claras, sus palmeras, su cueva, su cielo estrellado. Sin embargo, la Isla no estaba totalmente desierta, había una persona más, con la que tuve el placer de conocer aquel mágico lugar y hacerlo tan real como nosotros mismos. Sin ella, la Isla no me hubiera cautivado tanto, sin ella no habría dejado parte de mi ser olvidado en aquella cueva, sin ella no habría escrito esto, sin ella me hubiera perdido una experiencia inolvidable que espero recordar por siempre.
Porque, estés o no, siempre volveré a la Isla.
Porque, estés o no, siempre volveré a la Isla.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Sin ti vuelvo a caer. A ti amigo mío.
Sin ti vuelvo a caer, vuelvo a sentir el peso de la realidad sobre mis hombros castigándome por no haber conseguido retenerte a mi lado, sin ti vuelvo a la nada, a la inexistencia, a mi estado primitivo, a mi desgana, a las preguntas sin respuesta, a las frías garras de la soledad, a la locura de mi pensamiento desatado, sin rumbo, al caminar errático por la vida sin tu mano amiga que me guía. Porque diste luz a la sombra, porque lo llenaste todo sin buscarlo, porque encontré en ti un báculo, una imperiosa necesidad de agarrarme a la vida, porque me has dado más paz de la que podía soñar, porque me cuidas, porque vivo en tu pensamiento, porque duermes aferrado a tu almohada, porque me has dado felicidad a pequeñas dosis diarias siempre acrecentando en mí las ganas de hablarte, de confiártelo todo, de tenerte en mi vida. Porque eres mi reciente descubrimiento, mi tesoro, mi refugio, porque siento la urgencia de cuidarte y hacerte feliz, porque te quiero amigo mío.
sábado, 3 de septiembre de 2011
Cuando se ama el final se presiente.
Cuando se ama el final se presiente, se nota un frío, un vacío tan triste, te inunda el alma un ruido insoportable, el dolor te atenaza, se hace inaguantable. Se te agarrotan los músculos, te vuelves minúscula, quieres detener el tiempo aunque sabes que no hay manera de evitar que llegue ese final que tanto temes. Quiero decirte que te amo, quiero decirte que eres mío, quiero decirte que estoy aquí, que por tenerte desvarío, que no te cambio por ninguno, que cada despedida es una vuelta a la cima del precipicio, aunque me aleje de tu lado debo decirte que te amo porque es mi única verdad.
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